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Relato Un tanto incrédulo y
un poco nervioso me fijo en Elena más concretamente en sus piernas, no se
si queriendo o por puro descuido las ha dejado más separadas de lo
normal, debido a su corto y ajustado vestido he podido ver su braguita que
parece ser de seda, color negro y de total transparencia, alzo levemente
mi cabeza y la miro a los ojos, esos preciosos y grandes ojos marrones,
ella me sonríe insinuante, no hay dudas esta chica hoy no tiene muchas
ganas de hablar del proyecto, tiene pensado hacer otra cosa. -¡Ay, déjame! Estoy muy cansada y me
duelen los pies. -¡OH, perdona! ¿Qué quieres tomar? -Prepárame un vodka con naranja. -¡Elena, pero si tú no bebes! -¡Hoy si, te pasa algo! -Me responde enérgica, No, no me pasa
nada, te lo decía no sea que te siente mal y se te suba a la cabeza. -Toma Elena tu vodka. -Déjalo en la mesita ¡OH! ¡Tengo los
pies que no los siento! ¡Alan, por qué no me das un masaje! Durante unos segundos mis neuronas las
de la cabeza no reaccionan, pero si las de mi querido pene (querido por
las importantísimas funciones a él encomendadas, reproducir, fornicar y
mear). ¿Qué puedo hacer? Definitivamente Elena no quiere tocar el tema
del proyecto... Denominación de la RAE de Género |
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Todos los textos aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor. Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.
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