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El
proyecto (XI) Después del trabajo

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Datos ténicos |

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| Título: |
El
proyecto (XI) Después del trabajo |
| Autor: |
Gestialba.com |
| Productor: |
Gestialba.com |
| Gión: |
Gestialba.com
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| Protagonista principal: |
Elena. |
| Actores: |
Elena,
Alan. |
| Musica: |
Gestialba.com |
| Fotografía: |
Gestialba.com |
| Editada: |
2006 |
| Género: |
Erótico |
| Duración: |
005
minutos |
| Recomendada: |
Mayores de
18 años |
Relato
Apenas hemos visto la película,
espero que cuando se nos pase el ardor de los primeros días nos centremos
en las cosas que hacemos. En estos momentos no pensamos en otra cosa que
en el sexo. Suerte tenemos que durante el trabajo estamos algo más
centrados, si no fuera así sería una catástrofe profesional para los
dos.
Hoy lunes es el primer día laborable que pasamos juntos desde el inicio
de nuestra relación, son las 20:30 y ya hemos practicado el sexo 2 veces,
una esta mañana antes de levantarnos y otra hace unos minutos. Estamos
viviendo una maravillosa locura. Es nuestro 4º día de convivencia como
pareja y todavía no tenemos las ideas claras.
-¿Te ha gustado la película?
-Mucho Alan, sobre todo en la parte en la que me dabas placer en la
entrada de mi ano haciéndome cosquillas con tu lengua.
-Veo que te gusta reír. ¡Parecías una mujer muy seria!
-Soy seria cuando estoy trabajando, pero cuando termino me gusta disfrutar
todo lo que puedo de la vida. No merece la pena tomarlo todo con seriedad,
sería prácticamente estar muertos. ¡Estoy viva, y quiero follar,
follar, y luego follar! ¿Lo hacemos otra vez?
-Pero bueno Elena, ¿Quieres acabar conmigo?
-Sí, Amor mío, quiero que mueras de placer. ¡Tengo que recuperar todo
el tiempo perdido!
-Espera Elena. Me daré una ducha y me pondré una ropa más cómoda.
-Vale, yo también me volveré a duchar y me pondré una cosa que sin duda
alguna te gustará.
Una vez he terminado de ducharme, me he vestido con pantalones cortos y
una camiseta de algodón, son las prendas que uso habitualmente en casa
para estar cómodo. Espero en el sofá del salón a que Elena termine. ¡Qué
sorpresa me espera¡ Desde el dormitorio siento que me dice:
-¿Alan estás preparado?
-Lo estoy, puede venir cuando quieras.
Elena se acerca al salón y escondida tras la puerta me deja ver unas de
sus piernas enfundada en una media color carne y zapato de tacón alto
haciendo juego, primero una después la otra y por último hace su aparición.
Está exuberante se ha puesto un traje de nylon que cubre todo su cuerpo
(bodystocking), hace que pueda ver sus perfectas curvas y todos sus
atributos, es sin duda una prenda que junto con los zapatos de tacón alto
hace que una mujer resulte de lo más sexy, su transparencia hace que me
ponga excitado. Elena hace unos pases como si de una modelo se tratara. ¡Qué
digo modelo! Es una mujer diez, no le falta ni le sobra nada. Es
simplemente una diosa ¡Mi diosa Elena!
Ponemos música y nos ponemos a bailar, bailamos nos besamos y cada vez
estamos más excitados. Elena no deja de sobarme el trasero y la
entrepierna, que es ahora un simple bulto, mi pene quiere salir de su
escondite, no aguanta más. Elena lo acaricia por encima del pantalón.
-¡Qué cosita más dura tiene mi amor para regalarme¡ La voy a sacar
para ver como está.
Elena me saca el pene por la entrepierna del calzoncillo y del pantalón,
la presión que estos hacían en la parte superior en forma de
estrangulación, convertía mi pene en un cañón del acero de más dureza
que se conoce. La boca de disparo ya estaba cargada del sabroso elixir que
tanto a Elena como a mí nos gusta saborear. Mi hermosa diosa y amante ha
puesto sus rodillas en el suelo y ha empezado a introducir mi duro y
excitado pene en su boca, se lo introduce todo lo que puede, hasta el
punto de provocarse arcadas pero si llegar al vómito. Ahora Elena se saca
el pene de su boca y se dirige al bar y coge del estante una copa.
-Alan cuando estés a punto de eyacular avísame. Quiero recoger tu semen
en esta copa, luego me lo beberé todo sin tragármelo, lo saborearé como
a mí me gusta y te lo pasaré a ti para que te lo tragues. ¿Lo harás?
-¡No lo dudes Elena¡
Elena me agarra el pene y tirando de él me conduce hasta el sofá, se
sienta y yo delante de ella con mi pene tieso y apunto de estallar. Lo
introduce en su boca y hábil lo succiona para sacar de él el fruto
deseado, en dos minutos ya estoy a punto de correrme, le hago una señal
para que lo saque de la boca y lo deposite en la copa, para así recoger
la máxima cantidad posible de semen, frota mi pene de manera enérgica
hasta que de nuevo provoca cuatro nuevas convulsiones acompañadas del tan
preciado líquido. Con la copa en la mano y ya en pie comienza a
contonearse y con cara de felicidad empieza a introducirlo en su boca
sorbito a sorbito, lo saborea varias veces y poco a poco lo va mezclando
con su saliva, cuando ya lo ha disfrutado lo bastante lo deposita en mi
boca como si de un manjar se tratara, yo saboreo esa mezcla de puro amor y
a pequeños sorbos lo introduzco en mi estómago. Antes de que lo consuma
todo ella me besa y recoge una pequeña cantidad, la saborea, la traga y
con su lengua recorre cada rincón de mi boca es una cosa que le encanta
hacer.
-Alan, me has hecho muy feliz. ¡Has cumplido otras de mis fantasías!
Llegados a este punto estamos tan excitados que cualquier cosa que uno le
pida al otro le sería concedida sin reparo alguno, Elena lo sabe:
-Alan quiero afeitarte.
-¡No, mi barba y mis bigotes son sagrados! ¡Por favor, no me pidas eso!
¡Bueno, vale, por ti lo hago, aféitame!
-No, tonto. ¡Quiero depilar toda tu zona genital! ¡Quiero sentir tu piel
junto a la mía!
-Eso está hecho Elena. ¡Qué susto me habías dado!
No se lo podía negar, Elena me de la mano y me conduce hasta el cuarto de
baño, me desnudo por completo y ella empieza el excitante trabajo de
depilarme, es toda una maestra en el arte, tiene mucha experiencia ella se
lo depila constantemente. Ha dejado mi piel suave como tiene ella la suya,
la verdad es que es curioso saber la sensación de unir nuestros sexos.
-Ya he terminado. ¡Que bello que has quedado! ¿Soy buena peluquera?
Se sonríe y con la lengua humedece sus labios. Ella se dirige moviendo
sus caderas de forma provocativa al dormitorio, busca en su armario y saca
dos consoladores y los deposita encima de la mesita de noche. Se despoja
de su sensual traje de nylon y se echa en la cama boca arriba. Con su dedo
índice señala hacia su humedecida vagina diciéndome que es hora de
complacerla. Ya ha pasado suficiente tiempo como para haberme repuesto de
la anterior eyaculación, por lo tanto no lo dudo ni un solo instante y la
penetro, su vagina está tan lubricada que mi glande hace una fiesta
rozando sus labios. Introduzco suavemente mi pene hasta rozar mis
genitales depilados con su vagina, la sensación es agradable y muy
excitante. Cuando ya estoy apunto de correrme, ella coge un vibrador de la
mesita de noche, lo pone en funcionamiento y me lo aplica desplazándolo
desde mi ano hasta mis testículos, la sensación es tan placentera que me
corro con grandes convulsiones, ella aprovecha y también disfruta del
momento llegando al orgasmo.
-¿Alan, te ha gustado? ¡Esto que te he hecho, lo leí en una revista!
-Elena, ha sido genial.
Como ya es habitual desde que hemos empezado nuestra relación, cada vez
que eyaculo en su boca o en su húmeda vagina, recojo la mezcla que ella
expulsa y la saboreamos en nuestras bocas y la consumimos lentamente, es
un placer que nos hace acabar el acto sexual relajados, extasiados y con
cada vez más y más amor. Y ha todo esto me pregunto:
-Elena. ¿Para qué era el otro consolador?
-¡Ya lo verás amigo mío, ya lo verás!
Elena es una joya de mujer, no se si es una experta que ha practicado todo
esto anteriormente, lo que sé es que me hace disfrutar y que ella
disfruta al mismo tiempo.
*-*-*
Sigue
Denominación de la RAE
de Género
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