El polvo de mi hijo

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Datos ténicos

Ligueros, sensuales y excitantes

Título: El polvo de mi hijo
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Noelia
Actores: Noelia, Clodomiro, Madre
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2006
Género: Erótico 
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

Cuando ya creía que el placer para mí había llegado a su fin me ocurrió algo que ahora en este mismo momento les relato:

Al cumplir los 65 años, estaba en casa sola y pensativa cuando el timbre de la puerta interrumpió mi meditación. Mi hijo, mi único hijo al que no veía desde hacía más de 10 años se dignó visitarme en el día de mi cumpleaños. La verdad sea dicha, ya le había olvidado, para mí había muerto ¡Vamos, le daba por muerto! Durante estos diez últimos años no había tenido ni la más mínima noticia de su paradero ¿Qué hijo hace eso? Cuando me acerqué a la mirilla de la puerta de entrada, observé el rostro del que fue mi hijo, realmente no me lo creía, después de tantos años regresó a ver a su madre. Por mi mente pasó la idea de no abrirle, de hacer como que ya no vivía en esta casa. Por un momento dudé si hacerlo o dejarle allí fuera en el descansillo para que sufriera sin saber nada de mí, como yo hasta ahora lo había hecho ¡Es lo que se merecía! Pero como las madres somos madres, y a veces un poco tontas, pudo más el instinto maternal y le abrí.

-¿Hola que desea?
-Mamá, soy Clodomiro ¿No me conoces? Soy tu hijo.
-Sí, te conozco ¿Qué es lo que quieres después de tanto tiempo?
-Darte un beso y pedirte perdón por no haberte escrito o telefoneado durante todo este tiempo, lo reconozco, soy un desagradecido y un mal hijo. Se que es difícil pero te pido que por favor me perdones.

Las lágrimas hicieron aparición en sus ojos, y yo al verle me puse a llorar. No lo tenía que haber hecho pero me abalancé a sus brazos y le besé, le dije que le perdonaba, pero que me había hecho mucho daño el no saber nada de él. Después de pegarle una buena reprimenda, allí, en la misma puerta de entrada al piso, les invité a él y a su acompañante a pasar. A pesar de ser el día de mi 65 cumpleaños no estaba vestida para la ocasión ya que siempre estoy en casa sola. No me había dado cuenta, pero recibí a mi hijo y a su acompañante completamente desnuda, que es como normalmente estoy en casa. Mi hijo cuando ya se hubo serenado no salía de su asombro al verme completamente en pelotas (desnuda), me dice:

-Mamá, ¿Te hemos interrumpido cuando te ibas a la ducha?
-No hijo ¿Los dices porque estoy desnuda? Si te incomoda me pongo una bata, pero es que yo en casa siempre voy como mi madre me trajo al mundo, así me encuentro mucho más cómoda.

El muy cretino, tartamudeaba y no sabía donde mirar, su vista se clavó en mi entrepierna, más concretamente en mi coño sin depilar durante más de 15 años. Por lo visto, a pesar de sus 40 años y de tener como acompañante una hermosa mujer de la misma edad, todavía le incomodaba ver una mujer desnuda. Siempre había sido muy tímido, y por lo que observaba aún seguía siéndolo. Yo no estaba dispuesta a cambiar mis hábitos de vida. Si le incomodaba el verme desnuda no tenía más que salir por la puerta donde había entrado y desaparecer otros 10 años, no me importaba lo más mínimo.

-No mamá, si es tu costumbre puedes seguir desnuda, tanto Noelia como yo practicamos el nudismo. También nosotros en casa vamos completamente desnudos ¿Podemos desnudarnos?
-Sí, si es vuestro gusto lo podéis hacer ¡No me escandalizaré! Por cierto ¿No me presentas a esta hermosa mujer?
-Te vuelvo a pedir perdón mamá, es mi esposa Noelia ¡Qué olvido!

Noelia nada más ser presentada, se acercó y me dio un beso en los labios y posteriormente inició la tarea de desnudarse. Siempre me han gustado las mujeres y el ver a esa joven mujer que empezaba a carecer de ropas sobre su cuerpo, hizo que se despertara en mí las ganas de hacer el amor desenfrenadamente con ella. Pero por puro pudor, o simplemente por hipocresía al estar presente mi hijo, me contuve. Una vez desnuda en su totalidad la observe detenidamente, sin duda era una hermosa y escultural mujer. No entiendo como el idiota de mi hijo ha podido conquistar a tan espléndida persona. Mi vagina como resucitando desde las catacumbas del olvido sexual, empezó a palpitar de pura excitación, mis ojos relucían por lo apetitoso que era su cuerpo, le dije:

-Que hermosa eres Noelia.
-Gracias Amalia. Tú tampoco estás nada mal para tu edad.

Después de echarnos flores mutuamente. Mi hijo empezó a desnudarse, y aunque las mujeres me atraen más que los hombres, el ver a mi hijo completamente desnudo y por el puro morbo de serlo hizo que lo deseara. Yo siempre me he caracterizado por ser muy directa en mis opiniones y deseos:

-Hijo, ya que es mi cumpleaños quisiera que me regalaras un buen polvo ¿Qué me dices?

El muy tonto se puso rojo como un tomate y no supo que contestar, fue Noelia la que tubo que salir a la palestra y decir que si ese era mi deseo, que tanto su hijo como ella misma me harían disfrutar de lo lindo. Sin duda Noelia era una mujer decidida y experimentada en las labores del sexo, ella cogió las riendas de la aventura. Se acercó y me rodeó con sus brazos por la cintura y me volvió a besar de nuevo en los labios, pero esta vez más lentamente. El encuentro se puso caliente, Noelia sabía la manera de como hacer que una mujer disfrutara con sus caricias, pese a no conocerme de nada me brindo una sesión de masajes que le agradeceré toda la vida, durante más de 30 minutos me hizo sentir como una mujer de veinte años, estaba tan excitada que hasta me olvidé que el ingrato de mi hijo estaba en la casa viendo semejante espectáculo erótico. Le llamé:

-Clodomiro, tu hermosa mujer me ha puesto caliente, Ahora te toca a ti hacer que disfrute en el día de mi cumpleaños.

Clodomiro estaba sentado en el sillón de la sala de estar y nos miraba al tiempo que se acariciaba lenta y suavemente su pene ¡Que por cierto es enorme! Acalorado e indeciso se acercó hasta nuestra ubicación y torpemente y sin preámbulo alguno me introdujo su gran pene en mi vagina, que su esposa le había servido en bandeja, nada más introducirla me soltó un gran chorro de semen que noté en el fondo de mis entrañas. Hasta para hacerme disfrutar fue un mal hijo, no supo mantener la excitación ni un minuto ¡Pobre Noelia! Si no fuera por el tamaño y grosor de la polla de mi estúpido hijo, sería la mujer más insatisfecha del mundo. Una vez terminado el coito del conejo, mi hijo tiene la desfachatez de preguntarme:

-¿Te ha gustado mamá?
-Sí hijo mío, me ha gustado mucho el rato que he pasado con tu hermosa mujer.

Con esa contestación le dejé, los tres nos fuimos a la habitación para descansar ya que les invité para que pasaran unos días conmigo en mi casa. Tras una noche de sueños, la mañana llegó, me giré en la cama para encontrar a Noelia ¡Qué sorpresa! ¡Qué desilusión! Noelia no estaba, Clodomiro tampoco. Todo había sido un sueño incestuoso, un excitante sueño en el día de mi cumpleaños. 

 

*-*-*

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