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Relato Mi
amiga Alicia tiene por costumbre ser muy descocada a la hora de exhibir
sus atributos, lo mismo le da enseñar sus piernas, culo o pechos y eso de
vez en cuando nos trae problemas cuando vamos a las fiestas o simplemente
a un restaurante a comer. Es muy descarada ¡Pero es así! Les cuento: El
fin de semana pasado nos desplazamos hasta la ciudad de Tarragona (España)
para visitar sus monumentos y ruinas antiguas (no es de cultura de lo que
quiero hablar), Al caer la tarde, como es natural fuimos a comer a un
restaurante cuyo nombre obviaré ya que para nada es relevante. Entramos y
el camarero jefe nos acompañó muy amablemente como es su obligación
hasta la mesa de 2 cubiertos que estaba libre, quedaba justo al lado de
una mesa de comensal individual ocupada por una atractiva mujer. Alicia
mira a mis ojos y comenta: -¿Te
gusta esa atractiva mujer? ¿Qué tal si nos la intentamos ligar? Estás
loca le contesté ¡Le seguí el juego! Alicia sentada frente a esa
atractiva y madura mujer no dudó ni un momento en probar si era receptiva
a sus provocaciones. Como era verano, Alicia llevaba una falda muy fresca
y corta, apenas cruzaba las piernas dejaba a la vista generosamente sus
muslos, pero como era normal en mi joven amiga, no se conformaría con
enseñarle las piernas. Hubo un momento en el que separó sus piernas para
que nuestra presa le pudiera ver sus minúsculas braguitas hundidas en su
vulva. La mujer a las provocaciones de Alicia respondió con una sonrisa.
Yo me empezaba a incomodar por la actuación de mi desvergonzada amiga: -Alicia
¡Déjalo ya! Esa chica no es lesbiana como nosotras. Así
lo hizo, desde ese instante nos dedicamos a comer sin hacerle el más mínimo
caso. ¡Cual fue nuestra sorpresa! La atractiva mujer al levantarse se
acercó y sin decir palabra nos dejó una tarjeta con su número de teléfono,
y en su reverso escrito con bolígrafo ¡A mí también me gustáis!
Terminamos los postres y salimos para seguir nuestra gira turística. El
resto del día transcurrió divertido, pero de nuestras cabezas no se iba
la imagen de la atractiva mujer. En ningún momento sacamos el tema, pero
con nuestras miradas nos bastaba para saber que tanto ella como yo pensábamos
en la misteriosa y atractiva chica. Digo misteriosa por lo silenciosa de
su actuación. Le digo: -Alicia ¿Qué te parece si llamamos a Adriana? -¡Vale!
¿La llamas tú, o la llamo yo? Conociendo
como conozco a Alicia, fui yo quien llamó a Ariana al teléfono inscrito
en la tarjeta. Tenía tantas expectativas con esa atractiva chica, que no
quería de Alicia la espantara con su verborrea directa y a veces ¡Casi
ofensiva! Por lo claramente que habla, no porque quiera ofender, sino
porque es muy descocada. Marco el número del móvil: -¡Sí, dígame! -Hola ¿Eres Adriana? -Soy yo ¿Qué deseas? -Te deseo a ti, soy una de la chicas a las que has dejado tu tarjeta en el restaurante ¿Nos podemos ver? -Sí,
estoy en el hotel... en la habitación 205 ¡Os espero! Nos
montamos en el coche y raudas y veloces pusimos el GPS en marcha para que
nos indicara la dirección a seguir y así poder encontrar lo antes
posible el hotel que nos había indicado Adriana. No le dije nada a
Alicia, pero mi vagina estaba más que excitada por la intriga de tan
exuberante y atractiva mujer. Su cuerpo atlético me había enamorado. Si
le decía lo que sentía a Alicia se podía sentir agraviada ¡Cuando no
celosa! No es lo que yo quería, ya que Alicia es el amor de mi vida ¡Lo
demás es aventura! Aventura que espero acabe en una velada excitante: -Mira
Alicia, ese es el hotel de Adriana. Dejamos el coche en el aparcamiento del hotel, ya que tanto Alicia como yo intuíamos que la noche la pasaríamos con Adriana. Subimos hasta la habitación 205 y allí en umbral de la puerta de entrada nos esperaba ¡Qué mujer! Tenía un cuerpo atlético rozando la perfección, nos atendió vestida con un traje de seda de cuerpo entero que marcaba todas y cada una de las líneas de su cuerpo. Mis ojos se clavaron el la hendidura de la tela introducida en su vagina que denotaba una vulva hermosa y excitante: -Me
llamo Alicia, y mi amiga Irina ¿Quieres que follemos? Como
ya he dicho anteriormente Alicia es muy descocada y directa en sus
manifestaciones. Pero nuestra nueva amiga no se amilanaba, el hecho de
citarnos allí no tenía otro fin que el de comernos las unas a las otras
el coño y pasarnos una noche de ensueño: -Sí
Alicia ¡Quiero hacer el amor con vosotras! Pero antes bebamos y conozcámonos
un poco ¡No tengas prisa! Hay tiempo para todo. Así
lo hicimos, estuvimos charlando, bebiendo y bailando hasta altas horas de
la madrugada, estábamos las tres un poco ¡Muy chispas! Alicia
como no podía ser de otra manera a esas altura de la velada ya estaba
totalmente en pelota picada ¡Es tremenda! Pierde toda su sensualidad,
pero por el contrario es muy divertida. Adriana al verla tan lanzada y
supongo que ella también excitada se despojó del sensual traje que la
cubría. Como ya intuía no llevaba ni sujetador ni bragas ¡Oh, cielos!
Qué cuerpo, era todo músculo, conseguidos sin duda alguna tras muchas
horas de gimnasio. Sus pechos eran perfectos ni grandes ni pequeños
tersos y de forma redonda ¡Estaba deseando tocarlos! Pero no era a mí a
quien quería, era a Alicia a la que en ese momento deseaba, más en
concreto deseaba que la besara como sólo Alicia sabe hacerlo: -¡Bésame Alicia! Quiero que me hagas disfrutar hasta que me hagas vomitar. -Chicas ¿Queréis un traguito de mi orina? *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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