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Relato Su
lengua es viperina, cuando la abre es para hacer daño. Siempre dice lo
que piensa, es una mujer fría, calculadora y de gran maldad, desde que la
conozco hace ya más de 5 años la he visto hacer daño a todo ser
viviente que se le acerca. Es a mí al único que respeta, ¡por el
momento! Pero no las tengo todas conmigo como habitualmente se dice, desde
hace algunos días estoy observando en ella desprecio. Creo que cuando ya
no le haga falta hará como ha hecho con todos sus amantes, me
descuartizará verbalmente hablando y me abandonará destrozado. Pero hoy
me he decidido, la abandonaré yo antes de que lo haga ella. No sé si decírselo
o abandonarla sin más, ¡la verdad sea dicha! Le tengo más que miedo, me
causa terror. Me
sentaré en el sofá y veré un rato la televisión mientras Candela
llega. Estoy decidido en cuanto aparezca por la puerta le diré que me
marcho de su casa. Está a punto de llegar y empiezo a tener sudores fríos,
¡cielos, está ahí! Como siempre llega y sin decir nada se sienta en el
sofá, con su mirada me ordena que le de un masaje en los pies. Eso sería
una cosa agradable si ella lo fuera, pero ella, cuando termino de
masajearla, me lo agradece con un empujón o una bofetada, ¡según esté
de ánimos! -¿Qué estás esperando? Dame un masaje en los pies inútil. -No, Candela. Desde hoy no te daré más masajes, ¡no soy esclavo tuyo! Me marcho de esta casa, vivir contigo es un verdadero sufrir. -¿Qué
has dicho? Se
levanta del sofá que parece tener un resorte, me agarra de la solapa y me
levanta como si de un muñeco de trapo se tratara, y casi rozando su boca
con la mía, con voz amenazante pero pausada dice: -Ahora
te sentarás en el sofá, yo haré como que no te he escuchado y me harás
un masaje en los pies, como haces cada día, ¿estás de acuerdo? Quedo
sin habla y totalmente atemorizado, Candela me está hablando de una
manera que nunca lo ha hecho, los ojos los tiene desencajados. Parecer que
empieza a actuar como una persona loca. Mis temores se han hecho realidad.
Candela antes de empezar a darle el masaje me ha puesto unas esposas y
posteriormente me ata con cuerdas a una silla, ¿qué está pensando
hacer? -¿Qué
haces Candela? Me estás asustando, ¡desátame por favor! Tus ojos, se
están poniendo rojos, Candela no me asustes, sabes que no estoy bien del
corazón, si sigues así me matarás. -No
tengas miedo, pronto sabrás quién soy, ¡sabrás lo que soy! Esto es un sueño, tú no puedes ser así, no puede ser que haya vivido contigo durante 5 años y no me percatara de quién eres, ¡de lo que eres! Mi corazón comienza a latir más y más lento, apenas percibo su palpitar. No, no Candela, ¡déjame vivir! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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