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Relato Tuve sexualmente hablando la mala fortuna de casarme con un hombre impotente. ¿Cómo podía yo imaginarlo? Contaba con 30 años, quién podía pensar que un hombre tan joven padeciera de tan terrible enfermedad, ¡Sí, terrible para la mujer que lo padece! Sabemos que el amor entre dos personas es lo que importa, ¡Es cierto! Pero si te falta una buena polla que te penetre y te satisfaga. ¿Para qué quieres al hombre? Con un simple consolador vibrador lo puedes suplir, ¡Déjense de coñas! Si te casas con un hombre además de cariño deseas que un buen pene horade el interior de tu vagina, ¡es ley de vida! Hice todo lo que una esposa joven podía hacer, tuve toda la paciencia que una persona podía tener, ¡les aseguro que lo intenté! Consejeros, psicólogos, urólogos y no sé cuantos más especialistas, hasta mi abogado lo intentó, ¡pero no lo suficiente! Él, solamente él ha logrado que yo fuera una mujer feliz. Además de lograr librarme del impotente de mi marido, ha logrado que sea una mujer terriblemente feliz en lo que en sexo se refiere. Por otra parte, en lo que a ética hace referencia, las dudas me hunden en verdaderas avalanchas de remordimientos, ¡yo le quería! Le he fallado, ahora tengo una buena polla que me satisface, pero un hombre que me empieza a repugnar. ¡Lo tengo bien merecido! *-*-* Denominación de la RAE de Género |
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