Gorda impostora IV

    AVISO IMPORTANTE

 

 

Datos ténicos

Relatos de minifaldas - Minifalda.

Título: La gorda y la penetración
Autor: Gestialba.com
Productor: Gestialba.com 
Gión:

Gestialba.com

Protagonista principal: Alana
Actores: Alana, Kirck
Musica: Gestialba.com
Fotografía: Gestialba.com
Editada: 2007
Género: Novela negra
Duración: 005 minutos 
Recomendada: Mayores de 18 años

 

Relato

En el capítulo (I) dejamos a nuestro protagonista a punto de ser atado a una silla por la desconcertante Alana. En el capítulo (II) La malvada y trastocada mujer le rompe la mandíbula a Kirck y posteriormente le practica una felación. En el capítulo (III) Nuestro protagonista es obligado a realizar un cunnilingus, posteriormente fue sorprendido intentando escapar, ¡Alana lo castiga!  

En su mano derecha empuñaba el revolver, en su mano izquierda una caja de preservativos de 24 unidades. ¿Qué intentaba? Matarme de un disparo o de agotamiento por mediación de la práctica del coito, ¡24 unidades, son muchos condones! Para ver si la hacía compadecerse mediante halagos:  

-Alana, eres muy hermosa, ese conjunto te queda muy bien.

-No me adules, no creas que por que digas cosas agradables te dejaré vivir, ¡ni lo pienses! ¿Ves esta caja? Tiene 24 preservativos, si eres capaz de correrte 24 veces. Lo mismo te perdono la vida.  

La estrategia de la adulación no funcionaba con esa perspicaz mujer, mi abuelita no me hacia ni puñetero caso, ¡pobre... ya le gustaría! Estaba abandonado a los designios del destino. Llegados a ese punto, ya no me importaba morir. Sólo tenía una cosa muy clara y que hacía que no estuviera arrepentido de nada, ¡nunca hice mal a nadie! Y menos a esa desquiciada mujer. Puedo morir tranquilo:  

-No hace falta que lo intente. Yo no soy superman, y mucho menos unos de esos “fantasmas” creídos que se jactan de echar polvos por doquier. Yo a lo sumo 4, ¡y ya llevo 2! ¡Tú verás que haces!

-No te pongas chulito conmigo que te descerrajo 2 tiros ahora mismo.

-No lo creo, no as culminado tu fantasía. Te voy conociendo y hasta que no logres agotarme haciendo el amor, no me matarás. ¿Tengo razón?  

El semblante de su cara cambió, ya no sonreía, se puso seria. Montó el mecanismo percutor del revolver y me puso el cañón en la sien izquierda:  

-Si no dejas de vacilarme ahora mismo, acabo con este juego. ¡No me importa cambiar mis fantasías!  

Había dado en el clavo. Alana estaba tan mal de la cabeza y era tal su obsesión, que hasta que no realizara el acto sexual final no me mataría. No lo haría, pero eso no quitaba que no me hiciera más daño. Si me resisto, ¿qué me ocurrirá? En tono desafiante le dije la mayor tontería que he dicho nunca:  

-No te vacilo. Tengo una habilidad muy curiosa, si mi cerebro quiere, ¡o sea, yo! Mi pene no se pondrá erecto, y tú no podrás violarme. Hagas lo que hagas no entrará en erección.

Durante más de 20 minutos estuvo intentando que mi pene entrara en fase de excitación, pero era tal el terror que sentía que ni se inmutaba. No le importaban las caricias de sus manos o boca. Cada minuto que pasaba estaba más y más cabreada temía lo peor:  

-Te vas a arrepentir por esto. ¡Espera ahora vuelvo!  

Se marcho de allí dando gritos como poseída por sus demonio. Pero antes con la punta del tacón descargó su peso encima de mi empeine izquierdo. Era sádica y estaba cabreada. Sin duda alguna me estaba buscando la muerte, ¡qué más daba! Estaba ya muerto. En unos instantes volvió con una caja que parecía ser de manicura:  

-¿Qué vas hacer ahora, depilarte? ¿Crees que así me excitarás? ¡La verdad es que te hace falta!

-No, degenerado Yo no me voy a depilar, ¡te voy a depilar a ti!  

Me imaginaba lo que quería hacer, quería infringirme una tortura lenta sin llegarme a matar, así en un momento u otro ella conseguiría una erección, y con ella, el temido coito de la muerte. No me equivoqué, tomó unas pinzas de la caja y se sentó en el suelo cómodamente ante mí aparato genital, quedaba a la altura idónea para ir quitando pelo a pelo. Empezó por los vellos del pubis, el primero no me dolió, di un pequeño suspiro pero aguanté estoicamente, Así uno tras otro y entre pelo y pelo. Una caricia a los testículos, una lamida al pene. Yo seguía en mis treces, la tenía como si de un gusano de seda se tratara, ¡sí arrugada! Ni forzándola la podría introducir en su vagina. Así pasó más de tres horas. Eran ya las 5 de la mañana. Todavía estaba vivo, y todos mis genitales totalmente depilados y ensangrentados por tan cruel tortura. Pero en el fondo contento por haber resistido y no sucumbir a los deseos de tan mala mujer. Viendo mi victoria sobre ella le propuse:  

-Alana, si me sueltas, te prometo que realizaré el acto sexual contigo y posteriormente yo mismo me pegaré un tiro. ¡Si ese sigue siendo tu deseo!  

La vi tan abatida que me di cuenta que podría acceder a tan ingenua proposición. Se había quedado totalmente callada. Tras unos momentos de mirarme a los ojos y con lágrimas en los suyos dijo:  

-¿Crees que soy lela, realmente lo crees?

-No, lela no. ¡Pero entiéndelo, lo tenía que intentar! Recapacita mujer. No sé por qué haces esto, supongo que tus motivos tendrás, ¡yo no te he hecho nada! Salí en tu defensa en el cine, ¡por favor, déjame! Te prometo que no le diré nada a nadie.

-Déjame que me lo piense. Estoy muy cansada.  

Ese déjame que me lo piense me dio un poco de esperanza, salió lentamente del salón y me dejó allí en la situación en la que estaba. Maltrecho y sangrando por los labios, empeine y genitales, ¡era una piltrafa! Pasaron 5 horas, tiempo que aproveche para dormir y recobrar fuerzas. Alana no volvía, y eso empezaba a preocuparme. ¿Qué me pasará si le da por marcharse y dejarme allí atado? Mis sospechas eran ciertas, según el reloj de la sala había pasado un día completo desde que se marcho de la sala. Yo estaba débil, tenía sed y ganas de ir al cuarto de baño. Veía cerca mi fin. Pasaron 12 horas más, y mi pulso empezaba a decir, ¡basta, me marcho! Estaba a punto de perder la consciencia cuando:  

-Papá, ¡cuidado, hay un ladrón! 

*-*-*

¿Qué le ha parecido?

Malo

Regular

Bueno

Muy bueno

Excelente

Atrás

Sigue

Denominación de la RAE de Género

Imprimir


Aviso

Todos los textos  aquí expuestos han sido creados por el grupo de escritores de gestialba.com por lo tanto son textos originales y con derechos de autor.

Situando el puntero del ratón durante unos segundos sobre los bocetos sentirás algunos sonidos.

Realizamos programas para la gestión de empresas. Empresas medianas y pequeñas. Programas de contabilidad, cartera de pedidos clientes proveedores, facturación control de albaranes, tesorería cartera de cobros y pagos y estadísticas.

Nuestro agradecimiento a todos los que por unas causas o por otras visitan nuestra web. Gestión de empresas PYMES. La mujer era gorda, parecía gorda pero en realidad era un bombón, que me realizó una felación, posteriormente me obligó que le hiciera un cunnilingusy durante horas intentó excitarme para que le hiciera el amor.